Las gafas de sol en niños son más que recomendables a partir de los 2 años para protegerles de los rayos ultravioleta A y B y así evitar problemas y afecciones oculares futuras, como cataratas prematuras, lesiones corneales o conjuntivales, degeneraciones de retina o pterigium palpebral, entre otras.

Al igual que protegemos su piel con cremas protectoras de alto factor, sus ojos al ser más delicados y estar en pleno desarrollo, tenemos que protegerlos cuando la exposición al sol vaya a ser más pronunciada: quiero recordar que los ojos, al igual que la piel, tienen memoria, y el daño que puede causar por un exceso de exposición solar es acumulativo.

La elección de las gafas de sol para nuestros más pequeños es importante que sean siempre homologadas y adquiridas en establecimientos sanitarios de óptica, con materiales flexibles y ligeros de silicona o nylon y los cristales preferiblemente de policarbonato, que son irrompibles, resisten a los impactos, con una categoría 3 para condiciones de iluminación alta y, a ser posible, polarizados, para evitar los reflejos.

Visítanos y os asesoraremos de la mejor gafa de sol para los más pequeños de la casa.

FELIZ VERANO,,
Jesús González Arenas